miércoles, 24 de octubre de 2007

El cambio de hora...

El sábado toca cambio de hora. Esta vez hay que atrasar los relojes, así que el domingo tendrá 25 horas (una hora más, 60 minutos extras, 3.600 segundos de propina...). Y esta hora se puede invertir en lo que a cada uno se le ocurra: las más elegidas son dormir o prolongar la juerga del sabado noche porque total, voy a tener una hora más para dormir... vamos que al final la hora termina en el cine de las sábanas blancas ;-)
Hace años, el cambio de hora era a finales de septiembre y coincidía con las fiestas de mi pueblo, con lo cual las negociaciones sobre la hora de llegada eran como un diálogo de besugos: "a casa a las 3", "guay porque son las 3 nuevas", "no las viejas", "pero las viejas ya no existirán"... y así hasta que el padre de turno se aburría :-P

Y después de esta parada para la batallita del abuelo cebolleta, no está de más hacer un breve repaso a las consecuencias del retraso de los relojes:
  • Los ojos medio cerrados antes de la hora de acostarse... y abiertos como platos esperando que suene el despertador
  • Levantarse otra vez de día (aunque la ilusión no dura mucho)
  • Ver cómo a las 6 de la tarde ya es noche cerrada
  • Las tripas rugiendo como un león cuando habría que empezar a preparar la comida
    ....

    Es decir, es como un viaje a sudamérica pero con un jet-lag de sólo una hora :-)
    Así que sólo me queda desearos que el dichoso efecto pase lo antes posible.
  • 3 comentarios:

    zetanas dijo...

    Ya es este fin de semana??? Pues vaya rollo, nunca entedere este cambio de hora, supongo que para los paises nordicos esta guay pero para nosotros...

    Mithamard Aglarluin dijo...

    En realidad a mi me da lo mismo el cambio de hora, lo unico que queria comentar es que me suena muchisimo ese reloj :D

    rql dijo...

    Buena observadora :-)
    A mi los cambios de una hora tampoco me afectan, chincha que no eres la unica inmune al reloj :-P