domingo, 30 de enero de 2011

Trece colores: Rojo

Primera reseña del desafío de los colores, y para empezar el libro correspondiente al color rojo. La Historiadora.


He de decir que el libro me sorprendió gratamente, lo cogí con un montón de prejuicios pues soy snob a la hora de leer y creo que todo best seller es un “cagarro” solo por ser eso, un best seller.
Así que con estos prejuicios comencé a leer la Historiadora.
Comienza con un libro olvidado en la biblioteca, un libro extraño, en blanco y en sus páginas centrales un dragón con una sola palabra DRAKULA. A partir de aquí dos acciones principales se desarrollan: una, en el presente, donde Paul y su hija, la narradora, viajan por Europa, a veces la contemplación de algunos lugares permite que el padre confiese ciertos aspectos del pasado, que formam parte de la siguiente acción; esta se desarrolla en el pasado, con una búsqueda por media Europa del Este del profesor Rossi y los orígenes de Vlad Tepes.
No estamos ante el típico libro de vampiros, es más, los vampiros salen más bien poco, es un libro ante todo de una búsqueda de un padre, de un amigo y también la búsqueda de una verdad.
El desenlace en Saint Mathieu me parece un tanto precipitado, incluyendo un personaje que casi sale de la nada, y que a mi parecer, no tiene sentido.

Me gusta la forma de contar las historias de la primera acción, algunas mediante cartas de Rossi y de Paul, por postales de Helen… me recuerdan un poco al Drácula de Stoker, con sus diarios de Mina, el fonógrafo del doctor Seward…
En resumen, un libro entretenido, que tiene momentos de acción y otros momentos más apacibles (pueden parecer lentos) que van desarrollando la trama.

4 comentarios:

Mithamard Aglarluin dijo...

Pues tendré que apuntarmelo, menos mal que anda rondando por casa. ;)

zetanas dijo...

si, si tienes tiempo leetelo que esta bien, no tiene nada que ver con el tipico best seller... ya estoy con mi snobismo :P

Mithamard Aglarluin dijo...

Queremos más reseñas!!!

zetanas dijo...

Ya hay una mas en camino :) paciencia