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domingo, 7 de febrero de 2010

El silencio blanco

"...La naturaleza tiene muchas artimañas para convencer al hombre de su finitud -el incesante fluir de las mareas, la furia de la tormenta, la sacudida del terremoto, el largo retumbar de la artillería del cielo-, pero la más tremenda, la más sorprendente de todas es la fase pasiva del silencio blanco. Cesa todo movimiento, el aire se despeja, los cielos se vuelven de latón; el más pequeño susurro parece un sacrilegio, y el hombre se torna tímido, asustado del sonido de su propia voz. Única señal de vida que viaja a través de las espectrales inmensidades de un mundo muerto, tiembla ante su propia audacia, se da cuenta de que su vida no vale más que la de un gusano. Surgen extraños pensamientos no llamados, y el misterio de todas las cosas pugna por darse a conocer. Y el temor a la muerte, a Dios, al universo, se apodera de él, la esperanza en la resurrección y la vida, su deseo de inmortalidad, la lucha vana de la esencia aprisionada. Entonces, si alguna vez ocurre, el hombre camina solo con Dios."
Así describe, Jack London, la inmensidad de las nieves en el Yukón en uno de sus cuentos, el Silencio Blanco. Relatos basados en su propia experiencia como buscador de oro en la época del Gold Rush.
Estoy leyendo El río de la luz de Javier Reverte, que sigue los pasos del autor antes mencionados por Canadá y Alaska y la de miles de hombres y mujeres en la carrera por el oro en los últimos años del siglo XIX. Te lo recomiendo si te gustan los relatos de viajes, despierta en ti las ganas de salir a la naturaleza y recorrer el río en una canoa sorteando rápidos, cruzando lagos malditos donde en segundos se desatan las mas temibles tormentas, los remansos de paz, los grizzlies y osos negros, las islas donde poder descansar, la lluvia...
Y para que os hagáis una idea de lo que fue la conquista del oro, os dejo una foto de un famoso fotógrafo de ese período Eric A. Hegg

La ascensión de miles de buscadores por las escaleras doradas al Chilkoot Pass.



Pd: Este es mi 12º libro de año :)

domingo, 19 de julio de 2009

Chove em Santiago

Estas últimas semanas (bueno meses) han sido un poco complicadas y atareadas, por eso llega un poco/bastante retrasada la bitácora de nuestro viaje por la lluviosa Santiago. Pero como se acerca el día del patrón de España (que nos pillará camino de vacaciones) y como dice el refrán más vale tarde que nunca, aquí dejo el diario de viaje para quien quiera leerlo y/o recordar ;-)

Todo empezó el día 14 de mayo por la noche en el tren-hotel que nos iba a llevar a la capital de Galicia. El camarote era... pequeño, mejor dicho minúsculo y las "altas" teníamos problemas para sentarnos en la cama. Pero la noche pasó bastante bien y algo dormimos y soñamos, entre preguntas sobre la hora que era jejeje
Llegamos cuando amanecía, dejamos las maletas, desayunamos (que bien nos trataban en el Alabama :-)) ) y comenzamos a descubrir un Santiago vacío y que se despertaba según recorríamos sus calles: era el momento perfecto para hacer fotos sin turistas que las estropearan :-D
Por la tarde, ya en el parque de la Alameda, vimos la catedral en su conjunto y posamos junto a las Maruxas y su triste historia. Y... comenzó a llover: una lluvia pequeña, finísima y suave pero que moja como todas y que no nos abandonó (excepto durante breves momentos) hasta el regreso a Madrid. Paseamos por las cubiertas de la catedral, pudiendo admirar de cerca las torres y contemplar la ciudad desde las alturas (con paraguas por supuesto), abrazamos al santo, compramos queso de tetilla (y recibimos una lección sobre como conservarlo), la tradicional camiseta para Samuel, participamos en una cata de tartas para ver la cantidad de almendras que tenían, comimos empanada (unas mejores que otra), nos encontramos con conocidos (o que nos conocían), abrazamos al Santo, y terminamos pringándonos los dedos con una mariscada y cruzando una manifestación pro-gallego, antes de regresar a Madrid y establecer el mini-torneo de ds mientras las pilas aguantaron :-P

Y aquí dejo el video de rigor... espero que el del próximo viaje tarde menos en ser publicado...

domingo, 26 de octubre de 2008

El bello doncel

Con una semana de retraso llega la crónica del tren medieval(vaya contradicción) de Sigüenza.
El día amaneció gris, pero nosotras con los mejores ánimos nos dispusimos a pasar un bonito sábado de trenes, historias, medievo y lluvia.
En Chamartin nos esperaban las dulzainas y los tambores, con bastante dificultad la gente se fue sentando en su sitio, y la función comenzó. El obispo guerrero fundador de Sigüenza, don Bernardo de Agen, nos dejó bien claro que aquella tierra era muy decente y que no se permitía la entrada de gente de vida ligera, nos puso al corriente del robo de trescientos mil florines que para encontrarlos habría que seguir las baldosas amarillas. Un trovador, muy honrado él, nos cantó las buenas nuevas del bello doncel Martín Vázquez de Arce (no confundir con el jugador, pues les separan muchos siglos) que murió en la guerra de Granada y le enterraron en la catedral; la doncella de doña Blanca que preocupada por su señora buscaba los trescientos mil florines, alguien insinuó que los tenía el obispo.
Llegamos a la estación de Sigüenza donde estaban los guías cual Frodo con su capa élfica esperándonos para enseñarnos la ciudad. Después de una larga espera, conseguimos llegar a la ermita del Humilladero, llamada así por que la gente en señal de respeto, se postraba ante ella. Con prisas nos contó la guía (que elegante su capa) donde estaban los conventos de las Clarisas y de las Ursulinas, donde al final del día compramos algunos dulces. Subimos a la plaza Mayor y la catedral, donde las huellas de la Guerra Civil todavía se notan en sus torres. Los puestos nos ofrecían suculentos y atractivos aperitivos que nos quedamos con ganas de probar por culpa de la lluvia. Llegamos al castillo, ahora parador, donde durante mucho tiempo doña Blanca, cuenta la leyenda, estuvo encerrada en la torre con un gran ventanal con vistas a la ciudad, como buena leyenda no es del todo cierto pues la mujer podía pasear por la ciudad aunque no salir de ella por mandato de Pedro el Cruel.
A la salida del castillo tuve un regalo, me dejaron llevar el estandarte del grupo 4. No se ha visto en toda Castilla un heraldo mejor, pues con gallardía y temple portaba el pendón por las calles de Sigüenza, guiándoles por recovecos y entramados. La Casa del Doncel, la calle rompeculos, la Puerta de Hierro y como colofón nos esperaba una pequeña pantomima que ni la lluvia estropeó.
Comimos en el parador como señoronas, pues enseguida me reconocieron como el heraldo y con gran detalle por su parte conocimos los entresijos del castillo. (Vale no fue por mi fama si no por las influencias de las Sánchez, pero esto queda en secreto)
Después de maravillarnos con el parador, volvimos a la catedral, donde el archivero nos estuvo contando toda su historia. El hombre sabía de lo que hablaba y daba gusto oírle hablar, la Sacristía de las Cabezas toda ella decorada con las susodichas cabezas, y la capilla donde se encuentran los restos del famoso doncel.
Con esto nuestro viaje creíamos que tocaba a su fin, pero oh sorpresa, pues el destino es cruel y a veces grato, y en este caso con gran alegría por nuestra parte, fue benevolente y en el sorteo de la noche del parador, los artistas cantaron un número: 196, 196 ¿quién tiene el 196? Aquí, aquí-gritamos al unísono mis compañeras y yo, pues la afortunada no fue otra que Rql. El confetí volaba, las risas se incrementaron y con alegría y alboroto, la conga recorrió el tren de un extremo a otro, la gente nos miraba y cantaba, otros nos saludaban y nos felicitaban y con esto lo doy por terminado pues se alarga demasiado.

sábado, 11 de octubre de 2008

Está lloviendo hoy...

Parecía que el verano iba a quedarse durante una estación más, pero ya se ha terminado: toca sacar los jerseys, botas y demás prendas de abrigo porque el frío ya está aquí, y la lluvia, y los paraguas, y las setas, y levantarse de noche, y llegar a casa también de noche y ...
En fín que el otoño ya ha venido, así que para hacerlo más llevadero aquí os dejo esta cancioncilla para tararear en los días que amenazan lluvia.